Dejo primerísima constancia que me parece muy bien que el Presidente Humala, haya iniciado esta gira al exterior y creo que demuestra valor al ir a Chile, (después de todo lo que dijo, regurgito, o mintio); este viaje es algo por demás necesario, para el presidente electo y para el Pais, luego de tanta incertidumbre. En conclusión es un mensaje claro y contundente de lo que podría significar el nuevo gobierno, que según algunos, con exceso de emoción, dicen será el primer gobierno de izquierda del Peru…como dirían otros, tampoco, tampoco, no es para tanto.
Pero, siempre hay un pero politicamente, cuando se tiene independencia y dos dedos de frente; Gana Peru, formalmente mas alla de su líder, o dueño, fue una propuesta política que se constituyo en una alianza electoral para ganar las elecciones y cuando paso a segunda vuelta, no solo cedió su Plan de gobierno, sino que además hizo una convocatoria a las mayorías, para un gobierno de ancha base y de concertación nacional. Entonces no les parece que lo minimo y prudente, hubiese sido consolidar este proceso de unir diferencias y esfuerzos para sentar las bases del nuevo gobierno, entre las que tiene que estar la política exterior, antes de viajar a comprometerse con otros países especialmente con Chile, mas alla de cualquier buena intención y deseo.
No se trata de buscarle cuatro piezas al gato o la sin razón, pero esta situación que ya anteriormente señale como extraña, por decir lo menos, (“que paso…¿el Peru no es primero?) nos llena de preguntas, porque salir al extranjero, o para no dar la cara, en medio de la crisis de la bolsa sea esta provocada o no; salir sin ordenar el gallinero y sabemos que tiene gallinas de diferente corral, que auguro será el principal obstáculo del comandante Presidente; viajar, sin hacer las precisiones minimas y necesarias, puede apuntar a otras estrategias que obvio no conocemos, o no queremos imaginar, o lo que es peor anuncian actitudes caudillescas, autoritarias, antidemocráticas.
Una de las fortalezas del nuevo gobierno puede ser justamente el gobierno de ancha base, de concertación nacional, que se anuncio; pero eso lo sabemos por experiencia, no es proceso fácil, ni se hace de la noche a la mañana y peor en medio de la euforia del triunfo en la elección, que inicia la mala costumbre de la repartija y clientelaje; entenderán que hay sobradas razones para desconfiar, por lo ya expresado, por los antecedentes que conocemos y porque entre otras cosas, resulta obvio que no hay un Partido de Gobierno que sirva de contrapeso, ni mucho menos, ideología que pueda consolidar esta aventura por el cambio que queremos y ojo, el cambio, no solo es la palabreja de inclusión que hoy todos quieren repetir, pero que la mayoría no siente.
Entonces si resultan validas estas preocupaciones, según la alternativa y la decisión personal que tengamos, resulta mucho mas difícil tener claro lo que debemos definir en la relación con Chile, que por cierto es una relación siempre difícil, complicada, por razones históricas, pero también económicas y geopolíticas muy actuales; desde el diferendo en la Haya, hasta el tema del anillo energético, pasando por las heridas sin cicratizar, pero también por el discurso antichileno sobre el que el Humalismo y el nacionalismo, iniciaron su carrera política. Por eso creo era preferible consolidar el proceso interno, para poder enfrentar las líneas maestras de una politica exterior, que debe tener coherencia y profundidad, especialmente con Chile.