martes, 16 de julio de 2013

SOBRE EL PERIODISMO RADIAL

Detesto a los periodistas que locutean creyéndose la última chupada del mango o la última pepa de la granadilla.
Aborrezco a los periodistas que verborrean en la radio, salvo un infarto al miocardio, ellos nunca acabarían.
Abomino de los periodistas que charlatanean, aparentando ser los pontífices eximios de la verdad pura, absoluta, única.
Me dan asco los periodistas que burbujean las mismas palabras de siempre, con esa mediocridad que solamente ellos mismos creen que no es.
Desprecio a los periodistas radiofónicos que gritean, como si eso fuera el quid, el secreto; como si vociferar les diera la razón.
Me burlo de los periodistas que radiolorean cotidianamente con los periódicos en la mano, y que todavía se atribuyen autorías.
Repudiables los periodistas que escupen sus palabras, sentenciando sus chantajes, bendiciendo las coimas recibidas.
Desaguables los periodistas que lamen el bolsillo que mensualmente los abona, que los riega con monedas, que los cosecha con la miseria de un cheque.
Basurables los periodistas que babean con frasecitas a un pueblo ignorante, desinformado y manipulable.

Ahora, miremos al otro lado.
Tontos los oyentes que los siguen a ésos.
Retrasados audibles los escuchas que los alientan a ésos.
Cómplices mediocres los que oyen a ésos.
Ignorantes los oyentes que adulan a ésos.
Mantenedores los oyentes que dan rating a ésos.
En fin, los dos tenemos…. los dos?
¿Y los dueños de las radios?
Verborréicos, charlatanes, burbujeadores, gritones, chamusqueadores, repudiables, desaguables, basurables, tontos, retrasados, cómplices, ignorantes, mantenedores….

En la prensa escrita se dice al mal periodista: cagatintas.
¿En la radio?  CAGASALIBAS.

Por: Rosado Zavala Periodista, Docente de Universidad