jueves, 30 de mayo de 2013

Vergüenza ajena


Nada mas penoso que ver como algunas personas se reducen a seres sin escrupulos, cínicos y caraduras, aun por encima de cualquier diferencia; verlos convertirse, como les gusta repetir, en “viejos trapos sucios y estropajos”, remedos de ciudadanos, es algo que me da vergüenza ajena. Ese fue el espectáculo que nuevamente en audiencia publica dio el demandado ancon patiño y su abogado comprado herrera; otra vez, tuvieron la oportunidad de actuar con decencia y demostrar algo de dignidad y que frente al publico, a los magistrados y la realidad dijeran su verdad, por lo menos una explicación...y no lo hicieron, por el contrario, confirmaron con su silencio y actos las cobardias y bajezas que los caracterizan.

En tres oportunidades la titular de la Sala Penal pregunto : señor ancon tiene algo que decir..., quiere decir algo..., puede hablar¡¡¡ y nada, solo el silencio y el alegato del que funge de abogado el tinterillo que con la premeditada viveza, del que defiende desde la comisaria a delincuentes,  invoco el derecho al silencio. Pero es absurdo, hasta inmoral, que aquel que tenia obligación de hablar se quede callado; aquel que dice encarnar la voz del pueblo y que defiende la sacrosanta libertad de prensa y de opinión para todos, pervirtiendola en el libertinaje de algunos “locos”, de enfermos mentales, con trastornos, que llaman a su radio, para mentir, insultar a los demás, como único argumento, imponiendo "su derecho" a expresar sus propias miserias.

No se trataba, como sucedió en la primera instancia, donde negó su voz, su profesión y hasta el medio donde “trabaja”, ahora ante el Tribunal tenia la obligación de hablar porque fue emplazado directamente para que diga si es cierto lo que a diario afirma en el vil oficio del que vive y se gana el pan cada dia…la magistrada le pregunta al demandante que suscribe : “se ratifica en la querrella…por su puesto, porque ancon ha mentido, miente, dice cosas falsas que me agravian y promueve la violencia de otros, para que me agredan o para que repitan sus mentiras; que diga a quien robe, que demuestre si soy alcoholico, coquero, me someto a cualquier prueba, que diga que acto de corrupción he cometido, como recibo dinero del gobierno regional o minera cerro verde o de cualquiera, en forma indebida, ilegal como repite en su radio”…

Pero no dijo nada, ni siquiera el indicio o la presunción; solo su silencio, el del cobarde y del mentiroso que ha difamado y que ante la Justicia se esconde. Piensa que asi se va a salvar de ser condenado, para seguir impunemente mintiendo, insultando; probablemente asi sea por aspectos formales y se suma el hecho de que no se actuaron pruebas importantes en la demanda, como testigos y que no se hizo un peritaje que resulta costoso. Pero quien se iba a imaginar semejante desvergüenza, hasta negar su voz y ahora negarse a dar un explicación pese a que en la radio siguen “valientes” su predica injuriante; los magistrados se evitan problemas y a pesar de que los han acusado de que nos ayudan, que tenemos influencias, buscaran algún pretexto y como en primera instancia, diran que no se podía precisar el año de la difamación, sic.  


Pero lo que no van a poder cambiar y que va mas alla de una sanción moral, es que con su silencio que los delata y los pinta de cuerpo entero, ya les gane, se demostro que solo mienten. Han querido justificar su cobardia con otra mentira, dicen que lloraba en la audiencia para pedir justicia, como estaba afónico se burlan y se creen mas “valientes” inventando unas lagrimas, de las que no me avergonzarían, tanto como la vergüenza ajena que ellos si me causan.