Mientras mas
necesarios se hacen los esfuerzos por promover lo que podría ser un nuevo pacto
social en Arequipa, el gran acuerdo por la Gobernabilidad y el Desarrollo de la
Region, mas incomprensible resulta la actitud de nuestras autoridades;
especialmente la Gobernadora Regional, quien lejos de promover esta unidad,
necesaria, con su actitud y sus actos, estaría logrando todo lo contrario,
aumentando la conflictividad y la fragmentación, que ya se había incrementado,
innecesariamente, luego de las ultimas elecciones regionales y locales. Es algo
que amenaza agudizarse en el escenario de las próximas elecciones
presidenciales y peor, luego de los últimos conflictos sociales, como el provocado
por el Proyecto Tia Maria en Islay.
Mas incomprensible resulta esta actitud
si tomamos en cuenta que su propuesta y quizás mayor merito, de la nueva
autoridad, era justamente encarnar una propuesta distinta, moderna, de apertura
a los cambios necesarios; diferente a la política y
a los políticos tradicionales y mucho mejor que en la llamada
politiquería, aun mas tradicional. No solo es el exceso de protagonismo,
que se justifico al inicio de la gestión, como el voluntarismo propio de la
juventud, justamente por la misma falta de experiencia, que se tomo como una
virtud; ya no solo es la falta de modales y formas mínimas, que se habian
pasado por alto, pero que ahora evidencian maltrato, soberbia y hasta
falta de escrúpulos, como en el uso y manejo de medios
de comunicación, o de recursos públicos para el clientelaje, la
instrumentalización del grupo, la portátil; algo que no tiene justificación.
Aun esta cerca el recuerdo de lo que
sucedió en Arequipa cuando el entonces Presidente Regional, pese a ser del
mismo partido político, se enfrentaba al Alcalde Provincial; una absurda
competencia, supuestamente por hacer obras, que finalmente nadie hizo, o ambos
hicieron mal. Sin lugar a dudas uno de los pocos méritos que se
reconoce a la posterior gestión de Guillen fue justamente mantener las
formas y la coperacion, con las demás autoridades, especialmente el Alcalde
Provincial; algo que permitio trabajo en conjunto y utilizar mejor los
recursos, aunque no paso de ser una articulación personal, que hoy tendría que
institucionalizarse, para que cada uno, desde sus competencias y funciones,
sirvan a los objetivos comunes de Arequipa.
La critica no es
gratuita, es evidente; ahí esta, como confirmación también el aislamiento de la
Region, en lo que debio haber sido liderazgo de Arequipa por la mancomuniad
regional, es decir la Gran Macro Región del Sur. En realidad no debería haber
ninguna excusa, queda absolutamente claro que no hay razón que justifique esta
desunión, por el contrario, todas lo que se usa como pretexto, mas bien son
motivos de unidad, desde la llamada mesa de cooperación, hasta la necesaria
lucha contra la corrupción, e ineficiencia, en la gestión del propio Gobierno
Regional, como en todos los gobiernos locales, pasando por la disminución de recursos
para inversión. Todo demuestra la necesidad de articular, de sumar de
unir…insisto, solo ahí esta el reto.
