Hoy se cumplen cuatro años de la firma de un acta que formalizaba un proceso de dialogo y que culminaba la primera parte de la negociación mas exitosa con una empresa minera en el país y quizás en el mundo; mientras por esos días, los conflictos sociales ambientales con la actividad minera, se resolvían quemando campamentos, con muertos y heridos, el retiro de la empresa, o la suspensión del proyecto, en Arequipa mediante el dialogo, los acuerdos y la concertación se aprobaba una hoja de ruta, el convenio marco, para una relación justa, transparente, armoniosa con la mineria, donde sobre la base de la excelencia ambiental y la responsabilidad social, de todos, se consolide una verdadera alianza estratégica, con el inimaginable aporte de mas de 150 millones de dólares de minera Cerro Verde para el desarrollo de Arequipa.
La legitimidad de la propuesta, por las razones y el acuerdo social que se consolido con la amplia unidad de dirigentes y autoridades en el Comité de Lucha de Arequipa asi como la predisposicion de la empresa en un escenario favorable, como fue el alto precio de minerales, asi como el inicio de un nuevo gobierno, permitió llegar a un magnifico acuerdo; los detalles de la negociación, el comportamiento de sus actores, algunos de los cuales ahora quieren "reescribir su historia", asi como la situación actual, donde no hay convenio marco y tampoco las plantas de agua, como sistema integral de saneamiento, el elemento central del acuerdo, es otra historia, algo que ahora no me corresponde contar, mas alla de las lecciones aprendidas, que nos lleva desde los temas de fondo, hasta el error de firmar actas políticas y no verdaderos contratos con plazos, responsabilidades definidas y penalidades.
Tambien considero inoportuno referirme a las causas del conflicto con la minera Cerro Verde, ambientales, sociales, económicos; el tema del monitoreo, la contaminación, uso de recursos naturales, las regalías, o los beneficios como la reinversión, son temas aun por transparentar, parte de una relacion aun por construir. Por eso tampoco voy a hablar de las "soluciones", de lo que creo, o las cosas por hacer y de las agendas particulares, ocultas que enturbian este tipo de procesos en todo el país y en el caso de Arequipa, peor por la campaña electoral. El objeto de estas líneas, lo importante para mi, es resaltar la apuesta que hicimos y que seguimos haciendo, por el dialogo como herramienta efectiva, eficiente para llegar a resultados y asumir responsabilidades compartidas, asi como el decisivo rol de los dirigentes sociales.
Que duda cabe, hoy dia a la luz de los hechos, de que este acuerdo solo fue posible por la convicción personal y los objetivos que tuvimos los dirigentes que participamos, que tomamos las decisiones, pensando en el bien común y no en el interés personal, para devolver la decencia a la función de dirigente tan venida a menos por hacer protestas sin sustento, o para negociar con autoridades solo la bolsita de cemento, que a veces nunca llega al pueblo, o sirve para lo episodico; todo esto fue producto de procesos, transparentes, participativos y producto de la firmeza de trayectorias personales que no pueden ser negadas, por mezquindad, u "olvido"; por eso lo quiero resaltar. Estoy orgulloso de haber sido parte junto a Geronimo Lopez, Edmundo Laguna, Fernando Herrera, Ramon Pachas, Felipe Dominguez, Leandro Castañeda y otros a quienes va mi reconocimiento, de la negociación mas exitosa por Arequipa; algún dia asi será reconocida, porque ademas demuestra que su éxito, el que falta y el que necesitamos en otros aspectos, solo dependerá de los mismos elementos, el dialogo, la tolerancia, la unidad, la firmeza basada en los principios y en la decencia personal de dirigentes, autoridades y empresarios.